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viernes, 29 de agosto de 2014

Un fragmento del Capitulo1. Fuego Negro

Después se inclino y puso ambos codos en el pecho del hombre y le dio un beso en el mentón, se levanto sobre las rodillas y dejo caer por su espalda la blusa acariciando sus hombros, después se bajo del sofá y puso su redondo trasero a la vista

¾    “que calor que calor” – susurro así misma
Se zafo el cinturón, se desabotono y se bajo el pantalón sin doblar las rodillas, el cachetero se estiraba; quiso sacar un pie cuando en su falta de coordinación por el exceso de taninos se atoro, intento conservar el equilibrio pero cayó en el loveseat junto al sillón
Ambos estallaron en carcajadas, Karen pregunto:

¾    ¿Por qué dejamos de hacer esto?
¾    Tu lo dejaste
¾    ¡Estúpida! “Siempre he sido una estúpida arrogante”
¾    No te eches flores
¾    ¡Mendigo!
¾    ¡Mendiga!

Entonces, ella se deslizo del sillón hasta el piso, gateo como un felino, se sentó sobre la duela, entre la mesa de centro y el sofá, puso su mano en la pierna de Alejandro  – tienes razón mi amor, lo merezco, he sido una estúpida – después deslizo su mano hasta la mejilla del hombre en llamas, una caricia, poso sus dedos en los labios, hizo circulitos, cerró los ojos para atrapar la suavidad, le metió el índice  en la boca y acaricio la lengua del impávido joven; saco el dedo húmedo y lo chupo.
Embriagada de emociones, agarro la copa, lleno su boca de vino y se puso de rodillas, jalo tiernamente el rostro del hombre debajo de ella y junto los labios soltando el vino de su propia boca, el bebió dócilmente – para que no te levantes – sonreía acortando distancia
Le dijo – estas completamente loca – mirándola firmemente a los ojos
¾    Tú me tienes así

Se levanto, su piel despedía erotismo, un aroma invisible en el espacio,  el joven metió las manos a sus bolsillos, necesitaba disimular la erección.



viernes, 14 de junio de 2013

La Mujer Perfecta.

Lo encontré desmejorado, lleno de ojeras y sumamente delgado, sin embargo había recuperado el fuego en su mirada, ese que tenia aquel joven rebelde y luchador que nadaba en sueños, aquel que conocí  hace muchos años…

-          ¿Valio la pena? – le pregunte

Dijo:
Es inevitable y paradójico ¡como negarlo!  “Sí.. me llevo al cielo, me enamoro, me atrapo; me tuvo comiendo de su mano y me hizo sentir lo que nadie; me enseño para que sirve cada parte de su cuerpo y de lo que era capaz el mío cuando se está carnalmente enamorado;  cuando se entrego, me vistió de emperador”    ¡Una fémina sumamente inteligente!

Hizo una pausa…

“… pero también me hizo llorar” le llore tantas noches que desborde mi universo de tantas lagrimas; me asesino espléndidamente, tan sutil, poco a poco; algunas veces me desgarro el alma de celos, otras veces me ahogo en desesperación;  me enseño a odiar y a despreciar a la vida. Cuando me abandono no encontraba rumbo ni motivo para vivir, me arrojo al abismo cuando me tenía en la cima.



-       Hace más de un año que ella lo dejo, lo dejo de la forma más cruel que pudo haber sido, lo hizo sentir como un gusano; pero aun con todo, le enseño que la vida no significa nada si no conoces los extremos de cada sentimiento, de cada emoción, de lo bello y lo doloroso, conoció el cielo y el infierno. "Hoy sé qué tanto aprendió, lo vi en su mirada”, tanto que fue capaz de superarlo y continuar viviendo, para volver a empezar;  porque ella no solo le fue tierna y dócil, fue una leona, una perra, una guerrera, una bruja, una cómplice y una amiga infinitamente leal.

Por último me dijo:

Nací y morí y volví a nacer en sus brazos,  tome un viaje fantástico sobre su cuerpo y explore su mente, una Odisea de encanto y dolor;  ahora se dé que se trata vivir “Es la Mujer Perfecta”.




Autor: Garibaldi