Lo encontré desmejorado, lleno de
ojeras y sumamente delgado, sin embargo había recuperado el fuego en su mirada,
ese que tenia aquel joven rebelde y luchador que nadaba en sueños, aquel que
conocí hace muchos años…
- ¿Valio la pena? – le pregunte
Dijo:
Es inevitable y paradójico ¡como
negarlo! “Sí.. me llevo al cielo, me enamoro, me atrapo; me tuvo
comiendo de su mano y me hizo sentir lo que nadie; me enseño para que sirve
cada parte de su cuerpo y de lo que era capaz el mío cuando se está carnalmente
enamorado; cuando se entrego, me vistió
de emperador” ¡Una fémina sumamente
inteligente!
Hizo una pausa…
“… pero también me hizo llorar”
le llore tantas noches que desborde mi universo de tantas lagrimas; me asesino espléndidamente,
tan sutil, poco a poco; algunas veces me desgarro el alma de celos, otras veces
me ahogo en desesperación; me enseño a
odiar y a despreciar a la vida. Cuando me abandono no encontraba rumbo ni
motivo para vivir, me arrojo al abismo cuando me tenía en la cima.
- Hace más de un año que ella lo dejo, lo dejo de
la forma más cruel que pudo haber sido, lo hizo sentir como un gusano; pero aun
con todo, le enseño que la vida no significa nada si no conoces los extremos de
cada sentimiento, de cada emoción, de lo bello y lo doloroso, conoció el cielo
y el infierno. "Hoy sé qué tanto aprendió, lo vi en su mirada”, tanto que fue capaz
de superarlo y continuar viviendo, para volver a empezar; porque ella no solo le fue tierna y dócil, fue
una leona, una perra, una guerrera, una bruja, una cómplice y una amiga
infinitamente leal.
- Por último me dijo:
Nací y morí y volví a nacer en sus brazos, tome un viaje fantástico sobre su cuerpo y explore su mente, una Odisea de encanto y dolor; ahora se dé que se trata vivir “Es la Mujer Perfecta”.
Nací y morí y volví a nacer en sus brazos, tome un viaje fantástico sobre su cuerpo y explore su mente, una Odisea de encanto y dolor; ahora se dé que se trata vivir “Es la Mujer Perfecta”.
Autor: Garibaldi
