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viernes, 14 de junio de 2013

La Mujer Perfecta.

Lo encontré desmejorado, lleno de ojeras y sumamente delgado, sin embargo había recuperado el fuego en su mirada, ese que tenia aquel joven rebelde y luchador que nadaba en sueños, aquel que conocí  hace muchos años…

-          ¿Valio la pena? – le pregunte

Dijo:
Es inevitable y paradójico ¡como negarlo!  “Sí.. me llevo al cielo, me enamoro, me atrapo; me tuvo comiendo de su mano y me hizo sentir lo que nadie; me enseño para que sirve cada parte de su cuerpo y de lo que era capaz el mío cuando se está carnalmente enamorado;  cuando se entrego, me vistió de emperador”    ¡Una fémina sumamente inteligente!

Hizo una pausa…

“… pero también me hizo llorar” le llore tantas noches que desborde mi universo de tantas lagrimas; me asesino espléndidamente, tan sutil, poco a poco; algunas veces me desgarro el alma de celos, otras veces me ahogo en desesperación;  me enseño a odiar y a despreciar a la vida. Cuando me abandono no encontraba rumbo ni motivo para vivir, me arrojo al abismo cuando me tenía en la cima.



-       Hace más de un año que ella lo dejo, lo dejo de la forma más cruel que pudo haber sido, lo hizo sentir como un gusano; pero aun con todo, le enseño que la vida no significa nada si no conoces los extremos de cada sentimiento, de cada emoción, de lo bello y lo doloroso, conoció el cielo y el infierno. "Hoy sé qué tanto aprendió, lo vi en su mirada”, tanto que fue capaz de superarlo y continuar viviendo, para volver a empezar;  porque ella no solo le fue tierna y dócil, fue una leona, una perra, una guerrera, una bruja, una cómplice y una amiga infinitamente leal.

Por último me dijo:

Nací y morí y volví a nacer en sus brazos,  tome un viaje fantástico sobre su cuerpo y explore su mente, una Odisea de encanto y dolor;  ahora se dé que se trata vivir “Es la Mujer Perfecta”.




Autor: Garibaldi


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