Porque necesito vivir tu
piel y mis manos germinaran el amor en ella, serán alimento de un fuego creciente de suspiros y jadeos de labios que
se muerden en contracciones; seré, porque soy tu cuerpo y tu cobijo de noches
de frió calurosas, cuero empapado de calidez, erizado y trémulo, rose con
pezones hambrientos, huellas en mi
pecho, marcas invisibles de placer.
Aspirare lentamente tu aroma, mentón nariz pasitos en tu piel, respiros
cortitos, droga lasciva, gota que surfea
la epidermis y desciende inconsciente, perdido llegare donde la suavidad de tus muslos atrapen mis mejillas, me amaras
más de lo debido, tocare tu corazón desde la húmeda contracción, apasionante
locura, delirio y sabor. Me atraparas cada que aprietes la pelvis te atrapare a
cada suspiro y consagraremos nuestro pequeño universo en un profundo sueño después de amarnos.
Garibaldi.
