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martes, 30 de julio de 2013

Cuando un protagonista se Insubordina (Un héroe que no lo quiere ser)

-          Me importa un carajo – me lo dijo tajantemente, su rabia se notaba,  su semblante ejemplificaba su temperamento y en ese mismo desencaje “su repudio.”

Mi intención con él, solo se remitía a crear a un nuevo Héroe de leyenda, una mezcla moderna del glamuroso Hércules y el popular Espartaco, añadiéndole  infinidad de virtudes de otros tantos héroes; pero ¡NO!,  el se negaba,  alegaba que prefería estar en casa, disfrutando la noche, tomando café y leyendo cuentos a sus pequeños; ¡Qué tontería! esos signos de debilidad polarizaban mi inspiración; el tipo llora viendo películas de amor, se llena de estupor con Tarantino y se motiva viendo las secuelas de Rocky. ¡Qué cursi!

Los viernes por la noche; prefiere estar en cama; abrazado con una pierna encima de su pareja en lugar de andar en persecuciones con autos deportivos,  prefiere  consentir a su mujer en lugar de entrar a lugares concurridos del brazo de modelos hermosas;  no quiere degustar las aventuras entre Champagne, no quiere acción, ni peligro; sus emociones necesitan de otra cosa, me alega que tiene otro tipo de preocupaciones como la hipoteca, además pretende vivir en contacto con la naturaleza; palpar la vida con cada uno de sus poros  y que su dicha estaba en las personas que amaba ¡Que cursi!.

Sus respuestas me  llevaron a reflexionar a cerca de la historia de mi novela, su rostro estaba alejado de la frialdad de los héroes, se pone nervioso, se sonroja fácilmente y tiembla cuando no sabe que responder; nada que ver con el temple de un Alejandro Magno o la dureza de Jason Statham. Se altera y pone en evidencia todas sus debilidades ¿cómo crear un Héroe tan sensible?  ¡Qué locura! ¡Qué aberración!

Me di cuenta que este protagonista es un fiasco, nadie admiraría a este tipo de héroe, suspendí mi novela, opte por hacer bolita todos los papeles y  lanzarlos al cesto de basura…
Imagen de Risunki
¡Que por cierto ninguno atine!