Una Bella mujer vacilo con las palabras de un
Hechicero y este la maldijo, la postro
en su lecho y sobre su espalda desnuda escribió cada uno de sus hechizos con poesía, sus pócimas eran destellos mágicos, garabateó cien mil
poemas y conjuro que sería libre cuando viviera cada uno de ellos.
Fue tal, la ira del mago, que escribió cada
poema con la suavidad de sus deseos, quedando la espalda de la hermosa mujer,
tatuada con la tinta de sus pensamientos y llevando un mensaje en su hálito por toda la eternidad.
Garibaldi.
