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sábado, 23 de febrero de 2013

“Tus Flores tan tiernas como Tu”



Me despertaron los rayos de luz que se filtraban entre las macetas de la ventana de tu habitación, esas extrañas plantas o flores(o no sé cómo se les llame) que definen bien tu personalidad, me indicaron que no estaba en mi cama; el dolor de cabeza me agobiaba, moví mi pierna debajo de las sabanas intentando sentirte y nada, estire el brazo y nada, me gire y tu lugar estaba vacío. Me levante y vi al exterior.

Me pregunte – ¿dónde estará? – me respondí – en el baño – pero la puerta estaba a medio cerrar y me dejo ver que estaba vacío y seco;  recorrí el lugar con la mirada, entonces levante el cuadro con la foto de tu novio que se cayó en la onda trémula de las arremetidas; se ve buen tipo pero muy inocente para ti; también levante tus ligueros del suelo, tu hilo dental y todas tus prendas, busque tu aroma y me vino a la mente tu ebúrnea piel y esos tatuajes fenomenales, sobre todo el del bajo vientre, la mariposita colorida, besarla es como picar el botón de tu meneo; aunque el tatuaje que mas besos se llevo fue la rosa en tu tobillo, ese que se recarga en mis hombros cuando estas sometida. Nunca imagine que debajo de ese traje sastre existiera un pequeño universo, el piercing en la vagina fue la cereza del pastel ¡hay Dios! (vuelvo a tragar saliva).

Mientras levantaba tus prendas no pude evitar mirar tu juguete dentro del buro, sin duda, y lo celebro no tienes limitantes.

Me sigue doliendo la cabeza y tengo sed, fue una parranda inolvidable, pero vale la pena, estuvo llena de emociones; debo reconocer que me impacto tu reacción cuando el guardia del estacionamiento nos hecho la luz de su lámpara cuando mecíamos el auto, pero me fascino mas esa manera de  desdoblarte entre el volante y yo para salir a correrlo del lugar, fue una esgrima sutil y refinada pero divertida. 

Tan extraña pero sorprendente a todo momento, nunca jamás vi a alguien tomar vino y fumar mariguana con tanto glamur, vaya forma de conocer el sabor de la droga en tus besos; todavía siento la boca como si hubiera mascado cartón, provocas adrenalina imperativa, eres endiabladamente sensual pero mortífera.

Salí de la habitación buscándote, ingenuamente pensé que quizá me preparabas el desayuno; solo encontré a Martha tu compañera de cuarto,  me invito un café, ahora estaría muerta si no me lo daba por las buenas, no aguantaba la sed y el sueño.

Planchuela y caracolillo fino, eso dijo ella, extasiado en el sabor olvidaba todos los olores y sabores de la resaca.

Martha me dijo que habías salido muy temprano, 7 u 8 de la mañana; unos amigos pasaron por ti y tomaron camino a Puerto Escondido, porque es la temporada de las fiestas locales y de los torneos de surfing; para mí que vas a fumar droga a manos llenas, lo digo porque vi tu éxtasis.

Reconozco que odie el detallazo de tu despedida; fue una noche inolvidable pero creo que no estoy apto para estas cosas, creo que ni el demonio aguanta tanto ajetreo y tantas cosas malas juntas.

No cabe duda; esas macetas en tu ventana y sus cactus son la mejor representación de tu personalidad. Bellos y espinosos.

Autor: GARIBALDI