Te dejo tumbada en mi cama, es… palabras me faltan para
expresar lo bello que es admirarte entre mis sabanas, es sencillamente una fascinación,
en especial la curva que sobresale en el “Nies”, donde ni es espalda ni es
nalga, esa fenomenal curva tan perfecta como tu sonrisa o o tus cejas
cuando las arqueas de asombro.
Eres el orgullo de mi Ego, tu pantorrilla se escurre
entre la blancura de la sabana enrollada, veo tu respiración, la música es el
fondo y tu tendida, cansada y desvelada. Tu cabello sigue oliendo delicioso y
tu piel es el vaho del sexo, esa estela permanente del mar de tu lasciva
conducta.
Yo estoy más agotado que tu, solo que el furor de saber que
me perteneces es como la cafeína, como la droga
de mi hermosa adicción.
Por eso no duermo, queriendo atrapar para siempre el
instante, seguro moriré y será en lo último que piense al dejar este mundo
miserable que vuelves prodigioso.
Garibaldi
