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domingo, 15 de diciembre de 2013

Hermosa Adicción.

Te dejo tumbada en mi cama, es… palabras me faltan para expresar lo bello que es admirarte entre mis sabanas, es sencillamente una fascinación, en especial la curva que sobresale en el “Nies”, donde ni es espalda ni es nalga, esa fenomenal curva tan perfecta como tu sonrisa o o tus cejas cuando las arqueas de asombro.

Eres el orgullo de mi Ego, tu pantorrilla se escurre entre la blancura de la sabana enrollada, veo tu respiración, la música es el fondo y tu tendida, cansada y desvelada. Tu cabello sigue oliendo delicioso y tu piel es el vaho del sexo, esa estela permanente del mar de tu lasciva conducta.

Yo estoy más agotado que tu, solo que el furor de saber que me perteneces es como la cafeína, como la droga  de mi hermosa adicción.


Por eso no duermo, queriendo atrapar para siempre el instante, seguro moriré y será en lo último que piense al dejar este mundo miserable que vuelves prodigioso.

Garibaldi


martes, 22 de octubre de 2013

Vamos

Vamos, anda, vamos a darnos caricias, caricias con la lengua, agua para el cuerpo, cosquillitas como aleteo curioso de mariposa, juguemos; anda, la sal pica mi boca, cariño cuando sale tu nombre.

Vamos
Vamos a merendar besos, la luna que descanse en tu rostro, risas y jugueteos, mas caricias, me empujas te cachondeo, me jalas, insistes, el latido retumba en los pechos.

Vamos
Vamos, déjame sentir tu mano encima del pantalón, acaríciame, róbame, átame de seductora promesa: tu cuerpo mío, sigue, juega, deja que caliente mas mi cuerpo, no te separes, es tan dulce la fricción de tu arrumaco, de tu arrimón, caricias de tu boca las pienso en los muslos trémulos quejosos, jadeantes, muslos contraídos.

Vamos,
Vamos, arrímate más, rózame;  la luna en el agua, el agua pálida, chasquea como nuestros besos, mírame rostro chapeado, caliente, excitado, caliente roció de tu aliento, mirada caída, ¡mírame! cálida, cachonda, estas presta ¡yo insoportable!

Vamos el colchón viejo renacerá con los meneos.



Garibaldi


Veneno eres.

Serpiente viperina te enredas a mi lengua entumece tu veneno
Víboras encendidas jadeantes
sangre vuela mis venas dilatan
Cuerpo lascivo 
minúsculos piquetes
Mordisqueo 
Hombros deseosos
Músculos revientan erguidos
Pezones solapan lujuria
Hambre de muerte
Si, 
tu cuerpo guillotina
arranca gemidos 
acidos marcan caricias
tatuajes estampados
Hierven músculos
Caderas abrazan
Centros convergen
Muerte segura

Muerte en tu vientre.

Garibaldi.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Beber de ti.

Solo quiero beber de tu delicioso cuerpo, 
tomar tu cadera como el tallo de aquella copa perfectamente dibujada sobre la mesa 
y sorber el vino de tu cuerpo penetrando cual luz traslucida 


Beber, saciarme
perderme, 
desbordar el licor de mis comisuras resbalando hasta mi pecho desnudo, 
perdido inconsciente y maravillado, 
extasiado como bestia primitiva del manjar que eres, 
me vuelves hombre y animal, 
bruto insaciable hambriento y poseído de tu cuerpo.

Garibaldi

martes, 10 de septiembre de 2013

Arrullame

Arrúllame que necesito pegar los ojos
mañana un alba nueva sera
quizá el destino por fin me sonría
ya es tiempo y mi cuerpo esta cansado
ya es hora de que la luz ilumine mi rostro y coloree mis palidas mejillas
es tiempo de ver estrellitas en el camino
de hadas en mis sueños y la sonrisa del sol cada día.
Ya es tiempo.

Garibaldi

viernes, 30 de agosto de 2013

"Vivir tu Piel"

Porque necesito vivir tu piel  y mis manos germinaran el amor en ella, serán  alimento de un fuego  creciente de suspiros y jadeos de labios que se muerden en contracciones; seré, porque soy tu cuerpo y tu cobijo de noches de frió calurosas, cuero empapado de calidez, erizado y trémulo, rose con pezones hambrientos,  huellas en mi pecho, marcas invisibles de placer.


Aspirare  lentamente tu aroma,  mentón nariz pasitos en tu piel, respiros cortitos, droga lasciva, gota  que surfea la epidermis  y desciende inconsciente,  perdido llegare donde la suavidad  de tus muslos atrapen mis mejillas, me amaras más de lo debido, tocare tu corazón desde la húmeda contracción, apasionante locura, delirio y sabor. Me atraparas cada que aprietes la pelvis te atrapare a cada suspiro y consagraremos nuestro pequeño universo en un  profundo sueño después de amarnos.  


Garibaldi.

viernes, 14 de junio de 2013

La Mujer Perfecta.

Lo encontré desmejorado, lleno de ojeras y sumamente delgado, sin embargo había recuperado el fuego en su mirada, ese que tenia aquel joven rebelde y luchador que nadaba en sueños, aquel que conocí  hace muchos años…

-          ¿Valio la pena? – le pregunte

Dijo:
Es inevitable y paradójico ¡como negarlo!  “Sí.. me llevo al cielo, me enamoro, me atrapo; me tuvo comiendo de su mano y me hizo sentir lo que nadie; me enseño para que sirve cada parte de su cuerpo y de lo que era capaz el mío cuando se está carnalmente enamorado;  cuando se entrego, me vistió de emperador”    ¡Una fémina sumamente inteligente!

Hizo una pausa…

“… pero también me hizo llorar” le llore tantas noches que desborde mi universo de tantas lagrimas; me asesino espléndidamente, tan sutil, poco a poco; algunas veces me desgarro el alma de celos, otras veces me ahogo en desesperación;  me enseño a odiar y a despreciar a la vida. Cuando me abandono no encontraba rumbo ni motivo para vivir, me arrojo al abismo cuando me tenía en la cima.



-       Hace más de un año que ella lo dejo, lo dejo de la forma más cruel que pudo haber sido, lo hizo sentir como un gusano; pero aun con todo, le enseño que la vida no significa nada si no conoces los extremos de cada sentimiento, de cada emoción, de lo bello y lo doloroso, conoció el cielo y el infierno. "Hoy sé qué tanto aprendió, lo vi en su mirada”, tanto que fue capaz de superarlo y continuar viviendo, para volver a empezar;  porque ella no solo le fue tierna y dócil, fue una leona, una perra, una guerrera, una bruja, una cómplice y una amiga infinitamente leal.

Por último me dijo:

Nací y morí y volví a nacer en sus brazos,  tome un viaje fantástico sobre su cuerpo y explore su mente, una Odisea de encanto y dolor;  ahora se dé que se trata vivir “Es la Mujer Perfecta”.




Autor: Garibaldi